miércoles, 16 de marzo de 2011

Cosas de brujas

Ayer por la tarde aproveché la oportunidad de acudir a una conferencia "sobre Los 80" a cargo de Lolo Rico, la periodista que dirigió La Bola de Cristal y La Cometa Blanca y escribió los guiones de otros espacios infantiles como Un globo, dos globos, tres globos o La casa del reloj.

La Biblioteca Central de Cantabria ha tenido a bien organizar durante la primera quincena de marzo una programación dedicada a la citada década, ofreciendo, entre otras actividades, proyecciones de películas realizadas entonces, una exposición de juguetes, objetos e imágenes de la época y, para finalizar, una charla con Rico, una de las figuras que, aunque mucha gente no conozca, marcaron la televisión de los 80.

Lo primero que llama la atención al escucharla es su discurso tembloroso, tímido e incluso entrecortado en ocasiones, con los lapsus de memoria lógicos para una mujer que nació en el 35. Y es que esa había sido siempre mi sensación al verla anteriormente en entrevistas, con su pelo gris y su discreta sonrisa, la de estar ante una mujer amable, visiblemente culta e inteligente, pero de quien, de no conocerla, no esperaríamos ninguna crítica antisistema.

Una se hace la absurda pregunta de cómo una mujer así ha podido dirigir a un equipo de más de 100 personas, el de su programa más recordado, La Bola de Cristal. Y más teniendo en cuenta que estaba al mando de gente como Pablo Carbonell, Pedro Reyes o Javier Gurruchaga. Pero cuando Lolo Rico habla de sus trabajos, se transforma ante los ojos de sus escuchantes y se aleja de su imagen "inofensiva". Se crece explicando cómo su programa contenía una clara ideología marxista, a la que ella aún se considera adscrita, y cuenta, con orgullo, cómo el programa reflejaba el cambio sociopolítico que supuso la transición en España.

"¡Viva el mal, viva el capital!"
La escritora define La Movida, cuya estética quedó impresa en La Bola de Cristal, como un movimiento vacío, que aunque era divertido, hizo mucho daño. "Era tan posmodernista que tenía que romper con todo lo anterior". Explica divertida cómo iba reclutando, ya fuera en Rockola o en la peluquería de su barrio, a todo aquel personaje que consideraba potencialmente interesante para el espacio, como le sucedió con Santiago Auserón.

Aunque eché en falta más referencias a La cometa blanca o Un globo, dos globos, tres globos, espacios que aunque quizá no tan "diferentes", también marcaron una época, la charla estuvo plagada de anécdotas curiosas, como las derivadas de la poco ortodoxa manera de trabajar de "Pedro y Pablo" (como ella llama a Reyes y Carbonell), la primera vez que vio a Alaska por la calle ("yo quería para mi programa a aquella chica fascinante con el pelo lleno de trencitas de colores") o los problemas que acarreó su irónica crítica de los colegios privados. Explicó que el título, e incluso la idea para el espacio, surgió aquel día de su infancia en el que su abuela calificó a la radio que ella misma le había regalado, como "cosas de brujas".

La clave que creo que explica la esencia de La Bola de Cristal la dio Rico cuando consideró que los niños no deben entenderlo todo. Porque si lo entienden todo, no se preguntan nada. Querer saber es la filosofía que, para mí, desprendía buena parte de la televisión que tanto disfruté durante los primeros años de mi vida y que la escritora intentó inculcar a esas dos generaciones "tan majas" que entretuvo con el programa.

domingo, 17 de octubre de 2010

Eye of the storm

M.C.P. y un chico caminan conmigo por la zona de Los Pinares. Ella me pregunta dónde está la Fuente de Cacho y yo se lo indico y le digo que les acompañaré. Se muestra contenta de que mientras hace tiempo para otra cosa, aprende. Me pregunto si J.A. se enterará alguna vez de cómo he cuidado a su amiga.

En otro escenario, ella le va a explicar algo a alguien que le ha preguntado. Para hacerlo, se tumba en el suelo boca abajo en ropa interior de color rosa palo y se arrastra hacia esa persona. El movimiento resulta tan sensual que Deivid exclama: “¡no lo soporto!” y se va.

Es un alivio que en cierto momento llegue HugOT. Está guapísimo. Se acerca a mí para contarme que el diseñador gráfico que suele ocuparse de las portadas de sus discos ya no puede trabajar más con él. Lo interpreto como un ofrecimiento para que diseñe yo la portada del último, así que le miro fijamente a los negros ojos y me inspiro. “¡Ya lo tengo!”, exclamo, al ver el arco iris reflejado en ellos. He visto la portada perfecta de esa manera.

Para venderle mi idea, le explico que hoy en día los arco iris están más presentes que nunca en la vida de las personas ¿? Y que mi idea es dibujar los rasgos de uno de sus ojos de forma esquemática, coloreando cada uno de los trozos formados por sus líneas básicas de un color del arco iris. Trato de mostrárselo para que lo vea más claro, pero me complico demasiado, queda fatal y me desalienta un poco lo mal que dibujo.



Pienso que lo ideal es hacerlo de forma sencilla y le explico que podemos pintar su ojo sobre un fondo gris. Creo que le gusta mucho y se pone contento. Recuerdo usar un rotulador morado muy viejo que heredé de mi tía L., con forma hexagonal. Y que la zona inmediatamente inferior al párpado la coloreo de rojo. Y que me cuesta no repetir colores, que siempre cojo los mismos: rojo, azul y morado. Alguien me pregunta: “¿y el verde y el amarillo?” Entonces me doy cuenta de cuáles eran los que faltaban y completo la pintura.


Soñado en Camarma de Esteruelas el 3 de octubre de 2010

sábado, 16 de octubre de 2010

Hasta siempre, Manolito



Desde que Jaenada te “quitó” el Goya he pensado regularmente en ti, en tu salud, en cómo llevarías la vejez, si tus protagonistas tardíos te habrían hecho muy feliz y en cómo sentirías al mirar hacia atrás esa vida tuya tan repleta de cine.

Yo te conocí como ese ‘Querido Profesor’ simpático, cómplice y entrañable. Al ir creciendo, descubrí al eterno secundario y maravilloso cómico que había realizado una ingente cantidad de interpretaciones memorables en el mejor cine español. Y últimamente disfruté de tu registro dramático gracias a Don Ricardo, ese abuelo, ¡mi abuelo! y al enamorado Fred.

El secundario de oro del cine español, Don Matías, Manolito. Somos tant@s los que te queremos... Aunque estoy segura de que lo sabes.



“En mi profesión, me ha gustado hacerlo todo muy sencillo pero muy distinto” (Manuel Alexandre)

sábado, 11 de septiembre de 2010

Rimas añorantes


Biblioteca nuestra que estás en la UPV,
alabada sea tu videoteca,
venga a nosotros tu sapiencia.
Háganse en ti los préstamos
así en tu sala como en la de Bellas Artes.
Danos los libros que buscamos,
perdona nuestras prisas de última hora,
y acógenos cuando el resto de edificios están cerrados.

Amén

domingo, 11 de julio de 2010

Pensamientos de colores

Hace unos tres años fui a reencontrarme con Santander después de varios días fuera y caminando por el paseo Reina Victoria, al lado de la playa, me dio por fotografiar pensamientos de muchos colores para luego hacer un montaje a lo Warhol.

miércoles, 21 de abril de 2010

A veces, un cuerpo puede modificar un nombre (Ángel González)

A veces, las palabras se posan sobre las cosas
como una mariposa sobre una flor,
y las recubren de colores nuevos.

Sin embargo, cuando pienso en tu nombre, eres
tú quien le da a la palabra color, aroma, vida.

¿Qué sería tu nombre sin ti?
Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruido incomprensible, torpe, hueco.



Foto: Los Peligros, by lagape

martes, 13 de abril de 2010

Alicia vuelve a Wonderland

La nueva versión del clásico de Lewis Carrol realizada por Tim Burton está producida por Walt Disney. Alicia en el País de las Maravillas fue durante años una historia largamente deseada por Disney hasta que finalmente la llevó al cine en 1951. Admito desde ya mi absoluta predilección por su versión animada. Pocas películas consiguen provocarme una mezcla de fascinación, desazón y empatía similar en cada visionado (y ya van muchos).

Burton hace de la niña Alicia una adolescente tardía de 19 años, que a punto de ser obligada a casarse con un noble, huye y cae de nuevo en un agujero que la transporta al País de las Maravillas, un mundo que la recuerda las pesadillas que tuvo de pequeña, repleto de animales parlantes y todo tipo de criaturas imposibles. Alicia descubre que el motivo por el que ha vuelto es que debe ser ella quien acabe con el terror instaurado por la Reina de Corazones. Durante su mágico viaje, la protagonista descubrirá su destino.

Es de agradecer para los amantes del relato original que Burton no se haya limitado a adaptar la historia que todos conocemos añadiéndole su toque personal. Ha sido capaz de incorporar sus pinceladas autorales en todo el diseño de producción respetando lo que había que respetar: un texto, el libro de Lewis Carrol, que desde su publicación impregna en gran medida la cultura occidental.

buena.jpg picture by Laudrey82

El protagonismo de Johnny Depp, que encarna al Sombrerero Loco, es quizá excesivo; su papel parece haber sido alargado para asegurarse el favor de las legiones de fans del actor. La inclusión de una subtrama en busca del lucimiento de Depp se ha impuesto en detrimento del toque fresco, excéntrico y exasperante del Sombrerero de Disney, cuyo encanto en el film de 1951 puede que estuviera en parte, en lo breve de su aparición.

Una delicada Anne Hathaway en el papel de Reina Blanca, Helena Bonham Carter en el de la malvada Reina Roja y Crispin Glover como su maquiavélico esbirro son algunos de los protagonistas, apoyados por famosos actores que colaboran doblando al resto de personajes (cuyo trabajo nos perdemos en la versión en castellano) y completando el reparto.

No faltan numerosas referencias y cameos de personajes para los fans de Carroll y su novela ni batallas épicas al gusto más actual, detalles que la hacen atractiva para todo tipo de público. Deslumbrante visualmente, es recomendable su visionado en 3D para disfrutar en toda su plenitud de la galería de seres que pueblan todos estos mágicos lugares en los que perderse durante 108 intensos minutos.

domingo, 7 de febrero de 2010

Los Cinco y yo

Hubo una época en la que los libros de Enid Blyton eran los que más me gustaban. Los podía leer una y otra vez sin cansarme.

Recuerdo cómo veía a los personajes de Los Cinco:

Julian - el mayor, guapo y rubio, responsable, valiente, inteligente, bueno, jefe y cuidador del resto y que para más inri, solía idear los planes.

Dick - su característica más significativa era... ¡que comía mucho! Moreno, un año menor que Julian. Era un poco el contrapunto de su hermano, desastre, desordenado, pero también buen chico.

Ana - la hermana pequeña de Julian y Dick. Femenina, hacendosa, coqueta y un poco infantil. Admiraba a su hermano Julian por encima de todo y siempre era la más miedosa y la más torpe. Eso sí, en la cocina, era la mejor.

George-Georgina - en las traducciones Jorge-Jorgina (¿?). La prima de los tres anteriores. Deseaba haber nacido chico, y por eso quería que la llamaran Jorge y llevaba el pelo corto. Al principio de la colección tenía una relación difícil con sus primos, pero después se hacían inseparables. Solía repeler todo lo que tuviera que ver con las mujeres, lo que la hacía opuesta a Ana. Tim era su perro.

Tim - el perro fiel, divertido y valiente que todos queremos tener. Su mayor defecto es que se tragaba de un bocado los helados. Sacaba a los chicos de más de un aprieto.
Recuerdo que leyendo los libros de esta colección aprendí la palabra "escudriñar", que la usaban muchísimo en la traducción, demasiado. Y que esos desayunos al estilo inglés siempre me daban muchísima hambre.
Como suele ocurrir, la autora tuvo una vida de lo más complicada y polémica, para contrastar con su universo literario...

De la misma autora, Los Siete Secretos y las historias de hadas y juguetes que cobran vida en las habitaciones de los niños.