miércoles, 2 de septiembre de 2015

“Julie, deberías haberlo hecho tú, pero no tuve las narices de rechazarlo” (Audrey Hepburn)

Julie Andrews aún recuerda la primera vez que vio «Breakfast at Tiffany’s» («Desayuno con diamantes») en 1961.
“La vi en el Radio City Music Hall el día de su estreno,” dijo. “Yo estaba en Broadway, y en mi día libre fui a ver «Breakfast at Tiffany’s». Fui, me enamoré de ella y, luego, la vi dos veces más.”
Ahora, cincuenta años después, le sorprende el gran impacto que tuvo esa película en su vida. Terminó casándose con el director, Blake Edwards, y se hizo amiga íntima de su protagonista, Audrey Hepburn. Aunque ambos hace tiempo que murieron (Hepburn de cáncer en 1993, Edwards de neumonía en 2010), Andrews recuerda nítidamente los momentos que vivieron juntos, especialmente con Audrey.
“No creo que hubiera nadie que no la quisiera,” dijo Andrews. “Y mi marido la adoraba también. Honestamente, creo que si yo no hubiera llegado a su vida, podría haber sido ella.”
Las dos actrices se conocieron en los Óscar de 1964, cuando Andrews ganó el Premio a la Mejor Actriz por «Mary Poppins». Por un giro del destino, Hepburn le había arrebatado a Andrews el papel de Eliza Doolittle en «My Fair Lady», Óscar a la Mejor Película ese año. Recuerda a Hepburn diciéndole, “Julie, deberías haberlo hecho tú, pero no tuve las narices de rechazarlo.”

“Fuimos amigas desde entonces,” dijo Andrews.
Esta gran dama de 75 años acudió a la proyección de celebración del 50 aniversario de «Breakfast at Tiffany’s» en el Centro Lincoln para presentar la película, que ha sido remasterizada recientemente en Blu-ray por la Paramount.
Hablando con Richard Pena, el director de la Film Society del Centro Lincoln, Andrews alabó el icónico vestuario de la película, citándolo como prueba de que el personaje de Hepburn, Holly Golightly, no era más que una señorita de compañía, un debate que se ha mantenido durante años. “No creo que nadie creyera ni por un segundo que ésta fuera una prostituta, por Dios,” dijo Andrews.
Un rumor que no pudo aclarar, sin embargo, es si Marilyn Monroe fue candidata a interpretar a Ms. Golightly. “La verdad es que no lo sé,” dijo. “Pero me alegra muchísimo que terminara siendo Audrey.”


Artículo “Julie Andrews Remembers Audrey Hepburn”, publicado en la revista Parade el 19 de septiembre de 2011 por Emmet Sullivan. Traducción de Laura García Pérez

domingo, 19 de julio de 2015

«Inside out», la película de nuestra vida


¿Has fantaseado alguna vez con lo que pasa dentro de tu mente cuando estás a punto de reaccionar o de tomar decisiones? Yo mucho. Por eso, para mí, Del revés (Inside out, Pete Docter, Ronaldo Del Carmen, 2015) es la mejor idea que ha tenido Pixar en su historia. Ya sé que es mucho decir, teniendo en cuenta que hablamos de los creadores de joyas como Buscando a NemoUp! Monsters S.A. Pero es que esta fantasía animada hace protagonistas a las emociones, ¡A LAS EMOCIONES! y convierte a la mente en escenario, ¡A LA MENTE!

Cinco son las voces que dirigen nuestro ser: Alegría (Joy), Tristeza (Sadness), Asco (Disgust), Ira (Anger) y Miedo (Fear). Más o menos humanizadas, cada emoción es de un color y tiene una personalidad y un carácter muy marcado. Aunque podemos ver en diferentes momentos de la película cómo funcionan las cinco emociones de otros personajes, son las de Riley, una niña de once años, las protagonistas.


Trabajan en equipo, pero cada una de ellas se pone al mando de la sala de control de la cabeza de la niña según en qué momento de su vida se encuentre para guiar sus acciones, originando así sus recuerdos, una suerte de canicas que se van archivando en un laberíntico área de almacenamiento, amarillos si son sobre todo felices, azules si son tristes, verdes si asquerosos, etc. Hasta ahora, su vida ha sido principalmente feliz, por lo que Alegría era la emoción principal, pero dejar todo lo que conoce debido a una mudanza indeseada empieza a hacer mella en su ánimo y ya no son las canicas amarillas las predominantes. 



Algunos de sus mejores recuerdos esenciales, -esos que marcan momentos claves en nuestra vida, positiva o negativamente-, se están tiñendo de azul debido a la nostalgia que le provoca rememorar todo lo que acaba de dejar atrás y Alegría trata de que Tristeza se aleje lo más posible de ellos y de su trabajo en general para no tener que ver a Riley sufrir tanto. 

La incapacidad de Tristeza para mantenerse al margen y el empeño de Alegría por rescatar recuerdos esenciales, marcarán el inicio de una trepidante aventura de ambas por áreas del cerebro que nunca habían explorado en su intento por regresar al cuartel general. Paseamos junto a ellas por El Inconsciente, El Sueño Producciones, La Memoria A Largo Plazo, Imaginalandia o El Pensamiento Abstracto, y encontramos personajes tan fascinantes como Bing Bong, el amigo imaginario de Riley o los trabajadores de los recuerdos, encargados de eliminar lo que nos ocupa espacio en el “disco duro” y ya no necesitamos.


Detalles que tienen algo de familiar y que tocan a un tiempo la fibra sensible y el sentido del humor como Las Islas de la Personalidad (los lugares de la mente de Riley que representan los principales aspectos de su forma de ser) o esa sintonía que no se nos despega y siempre andamos canturreando mentalmente se unen al éxtasis visual que provoca la recreación colorista de nuestra mente y de todo eso que tenemos dentro y nunca podemos ver.


Aunque está catalogada como cine familiar, es una película muy dirigida al público adulto, al tratarse de una profunda reflexión sobre la pérdida de la inocencia, el paso de la infancia a la adolescencia, la capacidad de ser feliz o el sentido de las llamadas emociones “negativas”, que no hay que ignorar ni ocultar. Sus logrados personajes, entrañables y divertidos luchan y aprenden dentro de parajes de nuestro propio cerebro retratados con inmenso gusto e imaginación y nos hablan con sabiduría, humor y sensibilidad de la vida.

El estreno de Del revés es para mí todo un acontecimiento y un enorme regalo. Además de porque se trata de la nueva producción de Disney y Pixar, una garantía de disfrute siempre, porque lo que dejaban entrever los trailers no hacía más que ponerme los dientes largos. Y lo cierto es que la película da lo que se espera de ella. Incluso más.