miércoles, 21 de abril de 2010

A veces, un cuerpo puede modificar un nombre (Ángel González)

A veces, las palabras se posan sobre las cosas
como una mariposa sobre una flor,
y las recubren de colores nuevos.

Sin embargo, cuando pienso en tu nombre, eres
tú quien le da a la palabra color, aroma, vida.

¿Qué sería tu nombre sin ti?
Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruido incomprensible, torpe, hueco.



Foto: Los Peligros, by lagape

martes, 13 de abril de 2010

Alicia vuelve a Wonderland

La nueva versión del clásico de Lewis Carrol realizada por Tim Burton está producida por Walt Disney. Alicia en el País de las Maravillas fue durante años una historia largamente deseada por Disney hasta que finalmente la llevó al cine en 1951. Admito desde ya mi absoluta predilección por su versión animada. Pocas películas consiguen provocarme una mezcla de fascinación, desazón y empatía similar en cada visionado (y ya van muchos).

Burton hace de la niña Alicia una adolescente tardía de 19 años, que a punto de ser obligada a casarse con un noble, huye y cae de nuevo en un agujero que la transporta al País de las Maravillas, un mundo que la recuerda las pesadillas que tuvo de pequeña, repleto de animales parlantes y todo tipo de criaturas imposibles. Alicia descubre que el motivo por el que ha vuelto es que debe ser ella quien acabe con el terror instaurado por la Reina de Corazones. Durante su mágico viaje, la protagonista descubrirá su destino.

Es de agradecer para los amantes del relato original que Burton no se haya limitado a adaptar la historia que todos conocemos añadiéndole su toque personal. Ha sido capaz de incorporar sus pinceladas autorales en todo el diseño de producción respetando lo que había que respetar: un texto, el libro de Lewis Carrol, que desde su publicación impregna en gran medida la cultura occidental.

buena.jpg picture by Laudrey82

El protagonismo de Johnny Depp, que encarna al Sombrerero Loco, es quizá excesivo; su papel parece haber sido alargado para asegurarse el favor de las legiones de fans del actor. La inclusión de una subtrama en busca del lucimiento de Depp se ha impuesto en detrimento del toque fresco, excéntrico y exasperante del Sombrerero de Disney, cuyo encanto en el film de 1951 puede que estuviera en parte, en lo breve de su aparición.

Una delicada Anne Hathaway en el papel de Reina Blanca, Helena Bonham Carter en el de la malvada Reina Roja y Crispin Glover como su maquiavélico esbirro son algunos de los protagonistas, apoyados por famosos actores que colaboran doblando al resto de personajes (cuyo trabajo nos perdemos en la versión en castellano) y completando el reparto.

No faltan numerosas referencias y cameos de personajes para los fans de Carroll y su novela ni batallas épicas al gusto más actual, detalles que la hacen atractiva para todo tipo de público. Deslumbrante visualmente, es recomendable su visionado en 3D para disfrutar en toda su plenitud de la galería de seres que pueblan todos estos mágicos lugares en los que perderse durante 108 intensos minutos.

domingo, 7 de febrero de 2010

Los Cinco y yo

Hubo una época en la que los libros de Enid Blyton eran los que más me gustaban. Los podía leer una y otra vez sin cansarme.

Recuerdo cómo veía a los personajes de Los Cinco:

Julian - el mayor, guapo y rubio, responsable, valiente, inteligente, bueno, jefe y cuidador del resto y que para más inri, solía idear los planes.

Dick - su característica más significativa era... ¡que comía mucho! Moreno, un año menor que Julian. Era un poco el contrapunto de su hermano, desastre, desordenado, pero también buen chico.

Ana - la hermana pequeña de Julian y Dick. Femenina, hacendosa, coqueta y un poco infantil. Admiraba a su hermano Julian por encima de todo y siempre era la más miedosa y la más torpe. Eso sí, en la cocina, era la mejor.

George-Georgina - en las traducciones Jorge-Jorgina (¿?). La prima de los tres anteriores. Deseaba haber nacido chico, y por eso quería que la llamaran Jorge y llevaba el pelo corto. Al principio de la colección tenía una relación difícil con sus primos, pero después se hacían inseparables. Solía repeler todo lo que tuviera que ver con las mujeres, lo que la hacía opuesta a Ana. Tim era su perro.

Tim - el perro fiel, divertido y valiente que todos queremos tener. Su mayor defecto es que se tragaba de un bocado los helados. Sacaba a los chicos de más de un aprieto.
Recuerdo que leyendo los libros de esta colección aprendí la palabra "escudriñar", que la usaban muchísimo en la traducción, demasiado. Y que esos desayunos al estilo inglés siempre me daban muchísima hambre.
Como suele ocurrir, la autora tuvo una vida de lo más complicada y polémica, para contrastar con su universo literario...

De la misma autora, Los Siete Secretos y las historias de hadas y juguetes que cobran vida en las habitaciones de los niños.

domingo, 24 de enero de 2010

Entrevistada

Hace unos meses, Adrià Giménez, un estudiante de Bachillerato barcelonés contactó conmigo a través de mi blog. Tenía que hacer un trabajo para clase y mientras buscaba el tema idóneo, tratando de que estuviera relacionado con el color, descubrió la posibilidad de realizarlo sobre la Sinestesia. Buscando en internet encontró mi artículo sobre el tema. Este chico me preguntó si me importaría responder a unas preguntas para elaborar así una entrevista que sirviera de complemento para su trabajo, al contestarlas alguien que conocía el tema desde dentro, que lo experimentaba.

No sé hasta qué punto se puede considerar valioso mi punto de vista, puesto que se limita a mi escasa experiencia personal. En cualquier caso, espero que sirva para contribuir a ese sobresaliente que Adrià se merece por su trabajo, que ha presentado recientemente. Yo lo he leído entero y está muy bien. ¡Suerte! Y gracias por su interés en la Sinestesia.

Bueno, pues aquí está la entrevista:

Durante la elaboración de mi trabajo, tuve la oportunidad de ponerme en contacto vía Internet con una joven sinestésica y le hice una pequeña entrevista. Pensé que la información obtenida mediante los libros y las páginas web no era suficiente para entender un poco más la sinestesia y busqué una persona sinestésica para que, desde su punto de vista, explicase que es la sinestesia y diese una visión más cercana a ésta.
Su nombre es Laura (...).

Mi nombre es Adrià (...).

Ante todo gracias por ofrecerte para hacer esta entrevista. ¿Cuándo te diste cuenta de que tenías sinestesia? ¿Cómo te enteraste?
Me di cuenta pocos años después de haber comenzado a manejar Internet, hacia el 2006. Siempre he sido sinestésica pero consciente de que lo que me pasaba tenía nombre, sólo recientemente. Navegando por la red leí el caso de alguien que relacionaba colores con letras, lo cual me llamó poderosamente la atención. Y leyendo, descubrí que así se llamaba "lo que me pasaba".

¿Cómo reaccionaste al saber que tenías esta facultad? ¿Lo consideras una cualidad o por el contrario piensas que es una carga y un problema?
De pequeña no sabía lo que era, así que simplemente disfrutaba de ese tipo de relaciones mentales que establecía sin proponérmelo. Era como un juego. El color ha sido siempre algo que me ha marcado y que ha impregnado de una manera u otra mi vida. Nunca me ha parecido una carga, aunque siempre lo he vivido en soledad, porque la gente a la que se lo explicaba o no lo entendía o simplemente se sorprendía. Pero eso tampoco ha llegado a ser un problema. Para mí la sinestesia es algo muy agradable.

Existen muchos tipos de sinestesia e incluso a veces una persona posee más de un tipo de sinestesia, ¿qué tipo de sinestesia tienes tú?
Desde siempre relaciono las letras, los números, las notas musicales y los días de la semana y meses con colores muy concretos.

Explícame cómo es tu sinestesia, es decir, ¿qué percibes? ¿De qué manera lo notas? ¿En qué momentos lo percibes?
Ahora que me haces esta pregunta, me doy cuenta de que no siempre percibo la sinestesia. Cuando leo un libro por ejemplo, no percibo fuerte la información de color. Pero en grupos pequeños de grafías, como números de teléfono por ejemplo, es una sensación fortísima. Un número de teléfono me parece más bonito que otro precisamente por los colores que contiene. Si veo un abecedario, sí veo colores. Si veo números sueltos, sí veo colores. Pero en un texto grande pierdo la fuerza de la sensación. Si veo un horario con los días de la semana también lo veo clarísimo. De hecho, ahora recuerdo que cuando dibujaba los típicos horarios del colegio, pintaba el día según el color del que me parecía a mí que era.

Por ejemplo, la serie de números del 1 al 9 siempre ha aparecido en mi cabeza de la siguiente manera:

1 2 3 4 5 6 7 8 9

Las vocales:

A E I O U

Las notas musicales:

DO RE MI FA SOL LA SI

Los días de la semana:

LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES SÁBADO DOMINGO


¿Tienes alguna idea de por qué relacionas los días de la semana con esos colores?
Lo único que sé es que MARTES y SÁBADO son rojos porque contienen la A. No te puedo dar otro motivo. Y, por ejemplo, LUNES Y JUEVES son amarillos porque contienen la U.

Antes has dicho, cuando hacías referencia a los colores con los que ves las letras y los números: “aparecían en mi cabeza”. ¿Qué quieres decir cuando dices que aparecen en tu cabeza?
Quiero decir que el uno no lo puedo ver negro o sin color. El 1 es azul, es algo tan claro para mí como que el cielo también lo es. Simplemente que si pienso en un 1, es uno azul. Pintado, dibujado, coloreado como tú quieras pero azul, azul claro. Siempre lo es y creo que siempre lo será.

Si yo por ejemplo te escribo un 1 en color verde, ¿tú lo verás azul de todas maneras?
No, lo veo verde. Es decir, no es que sea daltónica, sino que te he visto escribirlo en verde y en mi cabeza, si pienso en ese “uno” verde surge una especie de sensación desagradable. Yo percibo lo que hay, pero mi mente va por libre. Sé qué colores hay, los diferencio, no los mezclo. Pero si a mí me dices piensa en un 1, siempre pensaré en ese número azul.

De acuerdo, pongamos el caso de un experimento a grosso modo. Te presento un folio blanco con una pequeña “mancha” azul. Tú al estar a una cierta distancia de mi no percibes que es esa mancha pero sí el color de esa mancha. ¿Podrías decir que es un 1 o cualquier grafema con el que identificases ese color o podría ser cualquier cosa?
Podría ser cualquier cosa. El uno lo relaciono con la letra ‘I’ porque son del mismo color. De ser esa mancha una letra o un color, me gustaría más que fuera el 1 o la ‘I’ que cualquier otro. Me gusta ver los números y las letras en sus colores "correspondientes", lo agradezco.

Dices que cuando el color no corresponde con el color que tienes “predeterminado” para esa letra o ese número te produce una sensación desagradable.
Sí, un poco como de descoloque, de desorden.

¿Cómo si vieses un tomate azul?
Pues sí, yo creo que algo parecido. Una sensación como de: “Esto no es así. ¡Aquí algo falla!” pero que en realidad sólo falla para mí. Soy consciente de eso.

¿Has oído hablar de otras sinestesias? ¿Te gustaría tener alguna de ellas?
Sí, he oído hablar de otras sinestesias que no sólo interrelacionan sensaciones visuales y me parecen fascinantes. Cuantos más sentidos estén en juego, es más interesante. Para percibir formas cuando oigo según qué sonidos tengo que hacer un esfuerzo extra. Recuerdo en alguna clase del colegio que nos ponían música y nos pedían que dibujáramos lo que viéramos con esa música. Para llegar a imaginar algo, tenía que esforzarme, no surgía naturalmente como me surge la sinestesia que tengo.
Eye of Mother Earth, de Jim Warren
Pero, ¿veías esas formas?
Me pedía a mí misma: "Piensa en algo que te sugiera esta música" y lo encontraba, pero eso creo que no es algo especial, cualquiera puede conseguirlo si se esfuerza un poco.

¿Te ha supuesto un problema en tu vida cotidiana a nivel social, físico, psíquico, etc.?
Creo que me ayudó a aprender a leer más rápido. Quizá pudo influir la fuerte relación entre letras y colores que se estableció desde entonces en mi cabeza. Quién sabe..

¿Algún miembro de tu familia tiene sinestesia? Si es así, ¿posee el mismo tipo de sinestesia que tú?
Que yo sepa, no. Nadie.

¿Has visitado algún psicólogo para que te informe más sobre la sinestesia? ¿Qué te ha comentado?
No, toda mi información sobre la sinestesia, aparte de mi propia experiencia, procede de Internet.

¿Te has sometido a algún tipo de experimento con psicólogos que investigan la sinestesia? Si es así, ¿cómo han sido estos experimentos?
No, pero he leído que se hacen. Yo me ofrecería encantada.

¿Conoces a otras personas que tengan sinestesia? ¿Qué tipo de sinestesia tienen?
Cuando descubrí de qué iba todo esto, en 2006, escribí un artículo. Ahí escribieron varias personas que manifiestan compartir mi experiencia aunque algunas de ellas de forma anónima.

¿Cómo resumirías tu experiencia personal sobre la sinestesia? ¿Es algo que comentas de una forma habitual con familiares, amigos y conocidos o prefieres que desconozcan el hecho de que tienes sinestesia?
No es algo que comente habitualmente, pero cuando descubrí su nombre y lo comenté con mi gente y lo escribí en el blog, me di cuenta de que resulta interesante. Pero no es algo de lo que hable normalmente con nadie.

Para terminar, ¿cómo sería tu arco iris mental hecho con letras y números?
A_OE_IG. Acabo de darme cuenta de que no encuentro una letra naranja ni verde oscura. Con la letra viene rápido el color, pero con el color no viene rápida la letra, porque como hay varias cosas del mismo color, es confuso. Los números me vienen más rápidamente (creo que porque son menos): 4725138.

Muchísimas gracias por tu colaboración.
De nada. ¡Suerte!

domingo, 6 de diciembre de 2009

La metamorfosis de Narciso

La metamorfosis de Narciso (Salvador Dalí, 1937) es una pintura intrigante, que siempre me ha parecido que esconde algo. Me fascinan en general los cuadros del artista que contienen imágenes dobles, y en este caso, Dalí ofrece no una imagen doble, sino dos. Dos figuras “iguales” pero “diferentes”, que remiten la una a la otra, que aunque tienen una clara identidad formal individual, a la vez actúan como “reflejos” recíproca e inevitablemente. Están ubicadas de una manera que las hace fácilmente homologables y provoca una continua búsqueda de la una en la otra.

Gracias a su título deducimos que el cuadro hace referencia al mito clásico de Narciso y Eco, pero lo hace de una manera muy diferente a la de otras pinturas que hablan del mismo tema. La mayoría de cuadros que ilustran la historia no parecen buscar la interpretación o la visión personal del pintor sobre la historia que narran, solamente darlo a conocer, difundirlo.

Dalí equipara la forma del protagonista con otra muy concreta y además añade multitud de detalles, de figuras, de elementos… que no aparecen en el mito según es narrado tradicionalmente, unos habituales en sus pinturas y otros no tanto, pero significativos en cualquier caso y que hacen preguntarse al observador por qué están ubicados de esa manera y en ese lugar.



ANÁLISIS SEMIÓTICO DEL CUADRO



NIVEL FIGURATIVO

Para estudiar la imagen, he comenzado definiendo su mundo posible. Al observarla con cuidado, éste parece conformado por: la figura mitológica de Narciso, su reflejo en el agua, un lago, una mano (gigante) petrificada, hormigas, huevo, flor, rocas, suelo ajedrezado, llanura roja, pueblo, camino, escultura humana, perro comiendo carne, conjunto de personajes desnudos, nubes, montañas.

Algunos de los elementos enumerados se corresponden con el mundo real y otros no son posibles en él. Por ejemplo, el huevo del que surge la flor del Narciso no pertenece al mundo tal y como lo percibimos sensiblemente (los huevos que nosotros conocemos son origen de seres animales, no vegetales), aunque aquí funciona como una semilla más que como un huevo propiamente dicho.

Por otra parte, algunos de los componentes del mundo posible son habituales en la imaginería de la pintura dalininana, como las hormigas, -que encontramos sin ir más lejos en La persistencia de la memoria- y que sobre la mano recuerdan a una escena de Un perro andaluz (película ideada por él y Buñuel), el perro o los personajes desnudos ubicados al fondo.

Considero especialmente importante señalar qué elementos de los que pintó Dalí “forman parte” del mito clásico y cuales no, es decir, cuales elegiríamos naturalmente para explicar la historia de Narciso y cuales no tienen, en principio, nada que ver. Quizá así es más fácil encontrar las claves de interpretación del cuadro, una vez eliminada la capa más “superficial”, la que habla de Narciso en cuanto personaje mitológico. Como figuras “externas” al mito e introducidas aquí por Dalí destacan el huevo, la mano de piedra, los personajes desnudos del fondo y el perro.

Lo que más llama la atención de la pintura es la pareja de formas que se encuentran en primer término: la ilustración del mito de Narciso a la izquierda y una mano petrificada que sostiene un huevo del que nace una flor a la derecha (referencia a la flor en que se convierte Narciso según el mito clásico). Ambas figuras son fácilmente homologables a causa de su relación formal, aunque la humana sólo se “convierte” en la mano empleando parte de su reflejo en el lago. Entre ellas se produce un isomorfismo, según lo define Omar Calabrese, es decir, una “identidad formal de estructuras pertenecientes a planos o niveles distintos, perceptible por una homologación entre las redes de relaciones que lo forman”[2]. La pregunta que no puedo evitar hacerme llegado este punto es por qué es precisamente una mano la figura equiparada con Narciso.

Hay cosas que unen y otras que separan a Narciso y la mano. Y es que vemos dobles que en realidad no lo son. Vemos un reflejo donde hay duplicación no exacta. Son figuras autónomas, no están colocadas simétricamente, una no refleja a la otra. Más bien una se metamorfosea en la otra.

Narciso se transforma en mano->huevo->flor a los ojos del observador (la metamorfosis se produce) de dos maneras:
- a través de sus semejanzas formales y también
- a través de un recorrido de la mirada: si dejamos la vista fija durante un tiempo, la figura de Narciso se confunde con el fondo rocoso, que lo configura como una superficie pétrea, al igual que la mano de piedra. La mano sostiene un huevo (semilla), de donde nace una nueva flor, un nuevo Narciso.

Hace falta un cierto saber en el observador (del mito de Narciso) para que interprete la imagen de esa manera y realice el recorrido visual así.

Los actores del cuadro (una vez conocida la historia) son Narciso y Némesis. Los personajes más alejados son sólo ecos de Narciso y lo que éste representa. El grupo de personas desnudas habla de la incapacidad de amar a los demás (mediante lo que se podría interpretar como una escena de seducción, rechazo y desengaño), y la “escultura” humana es un eco de Narciso magnificándose a sí mismo sobre un pedestal.

Narciso está presente y Némesis ausente del mundo posible del cuadro, pero se intuye su presencia ya que observamos el efecto de su acción, del castigo que impone a Narciso. Némesis es un sujeto agente y Narciso un sujeto de estado, al menos en la primera fase de esta “narración”. Por ella se desencadena el amor de Narciso hacia sí mismo y él sufre/recibe ese amor.

A pesar de ello, en una “segunda fase” de la “narración”, la muerte de Narciso por su transformación en flor podría ser considerada efecto de su mismo deseo. Así que quizá él sea aquí a la vez sujeto de estado y sujeto agente.

A la vez que sujeto, Narciso es antisujeto, porque es él mismo quien no le permite poseerse a sí mismo.

Espacio

La colocación de las dos figuras principales divide la pintura en dos mitades que separan horizontalmente el cuadro y a la vez encontramos dos planos diferentes, según la distancia de lo representado respecto del observador, según la profundidad.

Las dos mitades “precedentes”, por llamarlas de alguna manera, tienen dimensiones y proporciones similares pero también varias diferencias.

Parte izquierda:
- Predominan los colores cálidos (amarillo, naranja, rojo, marrón)
- La figura principal es amarilla, color que nos remite al sol, al día, a la vida
- Los contornos son difusos
- Narciso está extasiado ante la contemplación de su propio reflejo, de su amor (aunque abatido porque no puede poseerse)

Parte derecha:
- Predominan los colores fríos (blanco, gris, azul, verde) aunque hay una presencia significativa de rojo (que transmite las ideas de fuego, de infierno)
- La figura principal es blanca-gris (remitiéndonos a la luna, la noche, muerte, sueño)
- Los contornos están acabados, tiene más detallismo
- Una mano petrificada está llena de hormigas (símbolo de muerte) y sostiene el huevo del que nace la flor

La parte izquierda, que nos remite al día, se refiere a un estado de la consciencia (diferente al de la noche): el estado de la vigilia, que a su vez nos remite a un tipo de pensamiento racional. Al contrario, la parte derecha nos remite al estado de sueño, este a su vez al pensamiento inconsciente. Así, la parte derecha es más onírica, más ilógica, más simbólica

Los planos posteriores, separados entre sí por una carretera rupestre, que fácilmente podría simbolizar el camino hacia el narcisismo (que luego veremos que es un camino hacia la perdición), son también oponibles:

Plano del fondo a la izquierda:
- Conjunto de figuras humanas desnudas que no interactúan entre sí, son independientes, no como en muchos cuadros de Dalí donde están en posturas eróticas. Quizá se refiera aquí a la incapacidad de amar a los demás.

Plano del fondo a la derecha:
- Suelo ajedrezado, que simbólicamente representa los opuestos: bien y mal, luz y oscuridad, vida y muerte… haciendo eco quizá a las oposiciones que se establecen entre las dos figuras grandes del cuadro y que nos remite por otra parte a la inteligencia.
- Ese suelo sostiene a una figura humana desnuda a la manera de una escultura clásica (que nos habla de la importancia de la perfección física) subida a una peana. Esta figura nos remite a Narciso y su idolatría hacia sí mismo.
- El perro de la esquina inferior derecha parece estar comiendo una mano humana, en referencia directa a la mano petrificada que sostiene el huevo. Se encuentra en el primer plano, pero su pequeño tamaño (especialmente comparado con la mano a la que se encuentra adyacente) me hace incluirlo aquí.
- En el horizonte, sobresaliendo de los perfiles de las montañas, se encuentra la misma punta de los dedos que sostiene el huevo del que en el primer término sale una flor. El espacio está representado en la mitad derecha como una cadena de ecos sucesivos, ya que podríamos suponer que el paisaje del cuadro se repite hasta el infinito, una y otra vez, tras las montañas


Tiempo

La pintura muestra su movilidad en el acto de segmentación, ya que puede asignar duraciones muy diferentes a los “instantes escogidos” como medida del tiempo de la acción. Para representar el paso del tiempo representado es necesario bloquear el tiempo de la representación.

El cuadro elige dos momentos concretos del mito para representarlos, en concreto muestra a Narciso en un gesto de desesperación por no poder poseerse a sí mismo, el objeto de su amor. Y a la vez y contigua a él, se encuentra otra representación del mismo Narciso tras su transformación en flor o muerte. El cuadro no elige un momento pregnante, sino dos diferentes, gracias a los que el mito queda explicado. Se describe una metamorfosis, que por lógica discurriría durante un periodo de tiempo más o menos dilatado pero que aquí, por estar representado dentro del mismo marco de imagen, podemos apreciar de una sola vez.



NIVEL NARRATIVO

Descripción del mito de Eco y Narciso, narrado por Pausanias y más tarde por Ovido en una versión más compleja:

“Narciso, hijo del río Céfiso y la bella Liríope, era tan hermoso que desde el momento de nacer fue amado por todas las ninfas. Su madre acudió al adivino Tiresias para que le pronosticara si su hijo viviría muchos años. La respuesta fue:
- Tu hijo vivirá muchos años si no se ve a sí mismo.
Creció Narciso, con tales gracias que las mujeres le perseguían para amarle, pero él las rechazaba a todas. Un día que Narciso paseaba por el bosque le sorprendió la ninfa Eco que había sido castigada por la diosa Hera, esposa de Zeus, a que jamás podría hablar por completo; su boca sólo podría pronunciar las últimas sílabas de aquello que escuchara.
Eco se enamoró de Narciso nada más verlo y le fue siguiendo sin que él se diera cuenta. Cuando se decidió a acercarse las palabras se negaron a salir de su boca y se ocultó detrás de un árbol seco.
Entretanto Narciso hablaba con las flores del bosque:
- Hermosa flor, flor olorosa...
- Rosa, -repitió Eco-.
Narciso escuchó la voz de Eco y gritó:
- ¿Hay alguien por aquí?
- Aquí, aquí, -respondió la ninfa-.
Narciso, al oír a Eco, contestó:
- ¿Quién se oculta cerca de ese árbol seco?
Y la bella ninfa salió de entre los árboles con los brazos abiertos diciendo:
- Eco, Eco.
Cuando se encuentran, Eco abraza a Narciso, pero éste la rechaza y le dice:
- No pensarás que yo te amo...
- ¡Yo te amo!, ¡yo te amo!, -le contesta Eco-.
Entonces gritó Narciso:
- No puedo amarte.
- Puedo amarte, -repetía con pasión Eco-.
Narciso huye entre los árboles diciendo:
- No me sigas, ¡adiós!
- Adiós, adiós, -contesta Eco-.
La menospreciada Eco se refugia en el espesor del bosque. Consumida por su terrible pasión, delira, se enfurece y piensa: «Ojalá cuando él ame como yo le amo, se desespere como me desespero yo».
Némesis, diosa de la venganza, escuchó su ruego. En un tranquilo valle había una laguna, de aguas claras, que jamás había sido enturbiada, ni por el cieno, ni por los hocicos de los ganados. A esa laguna llegó Narciso y, cuando se tumbó en la hierba para beber, Cupido le clavó, por la espalda, su flecha del amor,... lo primero que vio Narciso fue su propia imagen, reflejada en las limpias aguas y creyó que aquel rostro hermosísimo que contemplaba era el de un ser real, ajeno a sí mismo. Se enamoró de aquellos ojos que relucían como luceros, de aquellas mejillas imberbes, de aquel cuello esbelto, de aquellos cabellos negros. Se había enamorado de... él mismo y ya no le importó nada más que su imagen. Permaneció largo tiempo contemplándose en el estanque y poco a poco fue tomando los frescos colores de esas manzanas, coloradas por un lado, blanquecinas y doradas por otro, transformándose lentamente en una flor hermosísima que al borde de las aguas seguía contemplándose en el espejo del lago.
En el mismo instante que Narciso se transformó en flor, Eco se desmoronó en la hierba, muerta de amor. El cuerpo de Eco nunca se pudo encontrar pero por montes y valles, en todas las partes del mundo, aún responde a las últimas sílabas de las voces humanas.” [3]


S - Narciso “tranquilo”
T1 - Castigo de Némesis
S1 - Narciso enamorado de sí mismo
T2 - Metamorfosis de Narciso
S2 - Narciso muerto (transformado en flor)

El cuadro muestra dos estados y hace presuponer uno anterior a ambos.

El primer estado sería uno que no aparece de manera obvia en el cuadro. Entendemos, al repasar los hechos del mito, un estado en el que Narciso es deseado por todas las ninfas pero él no se enamora de ninguna. Narciso es, por tanto, feliz, o al menos está tranquilo: no sufre a causa de ningún deseo insatisfecho.

Ese primer estado (S) sufriría una transformación (primera transformación, T1) a causa de la acción de Némesis, que castiga al protagonista por despechar a la ninfa Eco.

El castigo consiste en que Narciso se enamore de sí mismo, lo que supone una gran paradoja, puesto que lo que desea es algo que ya posee. Aunque no de la manera en que Narciso querría. Lo que a Narciso (Narciso sujeto) le PARECE alguien distinto a él, ES en realidad él mismo (Narciso objeto). Narciso no llega a llevar a cabo la acción de poseerse, porque no tiene la capacidad necesaria para hacerlo. QUIERE poseerse, pero NO SABE NI PUEDE.

El segundo estado (S1) nos presenta por tanto a Narciso enamorado de sí mismo e incapaz de poseerse. Su propia desesperación le mata, provoca su metamorfosis en flor (segunda transformación, T2)

El tercer estado (s2) es así Narciso transformado en esa “flor de la muerte” que Dalí pinta blanca y naciendo de un huevo.

Podrían diferenciarse entonces dos programas narrativos. Uno de base, el de la muerte de Narciso, para el que es necesaria la condena a su “autoenamoramiento”. Si Narciso no se enamora de sí mismo, no se transforma en flor.



NIVEL TEMÁTICO

El cuadro habla del narcisismo. Pienso que Dalí se vale del mito para tratar el tema del amor hacia uno mismo extrapolándolo a la vida.

En un primer plano encontramos el mito de Narciso, pero a Dalí no le basta usar la figura del efebo y la flor en que se convierte, sino que introduce unas fases intermedias en la metamorfosis: la mano y el huevo. Le encuentro explicación a esta elección por medio de dos lecturas posibles, no contradictorias entre sí.

La primera y ya explicada, indica que la mano con hormigas es un símbolo de podredumbre y putrefacción, de muerte. Y Narciso muere cuando se convierte en flor. Muere por ser incapaz de amar a nadie más que a sí mismo. El huevo nos remite a una nueva vida, al nacimiento, a la “resurrección”. Porque Narciso no desaparece, se transforma en flor. Paradójicamente muere y renace a un tiempo mediante su metamorfosis.

Aún así, tratándose de un tema como es el narcisismo, dos símbolos como la mano y el huevo nos remiten inexorablemente a su parejo sexual, el onanismo. El autoerotismo es un poder que Dalí ya había mostrado en cuadros como El gran masturbador o El juego lúgubre, pero que aquí trata más complejamente, porque en el segundo plano del cuadro nos muestra el recorrido y las consecuencias de este “amor por un mismo”.

En la mitad izquierda y a lo lejos vemos el grupo de personas desnudas, ninguna de las cuales se encuentra unida con otra, todas son independientes entre sí, no se tocan, no se aman. La escena se corresponde en el primer plano con un Narciso extasiado ante la contemplación de su propia belleza. La egolatría, el amor por uno mismo, el narcisismo, la masturbación… son aquí unidos por Dalí a todas las referencias de consciencia (de luz, vida, calidez…), dejando así claro que lo que en el mito es efecto de un hechizo, en la vida diaria no depende de causas externas, sino de uno mismo, de la propia vanidad y egoísmo. Quien no consigue amarse más que a sí mismo lo hace de manera consciente.

En la mitad derecha se explican los efectos del narcisismo. Petrificación, muerte, soledad, castigo… son los tristes resultados a los que lo liga. Quien admira en exceso su belleza (estatua clásica) y su inteligencia (ajedrez) se convierte en una solitaria figura de piedra, en algo inerte, que si no había sido capaz de amar por propia voluntad, ahora no lo conseguirá aunque quiera. Esa vida (parte izquierda amarilla) que tenía por disfrutar se convierte ya en muerte y decadencia (parte derecha gris).

En el mito, Narciso se transforma en una flor “muerta”, que Dalí representa aquí por medio de la petrificación, de la piedra, de la imposibilidad de vida. Pero en la realidad, el castigo es mucho más duro. El mito quizá le sirve para poner en pie este discurso, pero lo que queda claro es que en la vida, el castigo del narcisismo no es la transformación en una flor. No podemos olvidarnos del perro que en el primer plano devora una mano humana. No creo que sea baladí el hecho de que sea precisamente una mano lo que el can ingiere.

La mano devorada es un claro eco de la mano de piedra, muerta, en proceso de putrefacción. Pero lo que creo que ese perro monstruoso nos viene a decir es que la condena del narcisismo es una condena eterna. Por algo es roja la llanura que media entre la estatua y la mano, por algo es roja la peana de la estatua y por algo el perro devora la mano ya ensangrentada (roja).

El rojo es un color que simboliza el calor, sí, pero también nos remite inevitablemente al infierno, el fuego, las llamas, el castigo final… El perro se convertiría aquí en una mezcla entre el Diablo y el Cancerbero, que anuncian un infierno o condena de la egolatría.

Por este motivo creo que La metamorfosis de Narciso condena el narcisismo a pesar de ser su autor un gran narcisista. Pienso que además, mediante la repetición de la figura de la mano en los montes trata de reflejar que existe un Narciso potencial [más (primer plano) o menos (al fondo, escondido en las montañas) patente] en todos los seres humanos.


[1] Soy consciente de que es ésta una observación excesivamente radical, porque un pintor interpreta desde el momento en que elige determinados colores, estilo, técnica… Me refiero no a la forma, sino al contenido, a los elementos figurativos puestos en juego en los cuadros para representar a Narciso.
[2] CALABRESE, Omar: Cómo se lee una obra de arte. Madrid. Cátedra, 1993.
[3] Narciso y Eco (http://www.elhuevodechocolate.com/mitos16.htm)

viernes, 6 de noviembre de 2009

Ruta baja

Noches aeroportuarias, aviones turbulentos, hoteles y "hoteles", desayunos infinitos, amago de lesión pedestre, dolores inoportunos, porros tomilleros, poder sobre dos ruedas, destilería de erotismos, afinidad del Norte, cámara oculta, interraíl gusanil, nuevos sabores desagradables, photoaddiction, carcajadas nocturnas, Surrealismo rules, viñetamanía, bordería belga, holandesa y checa, identidad reafirmada.

Bruselas, Amsterdam, Amberes, Gante, Brujas, Malinas, Praga, La Haya, Rotterdam.

Seguís sin alejaros.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Más sueños

Tengo que preparar un vídeo de presentacion sobre La Malvada Bruja del Oeste. Pasado cierto tiempo, estoy visualizando el video, que no he editado yo, pero sí ideado. Entre una amalgama de imágenes que explican algo sobre ella, me doy cuenta de que aparece brevemente un fotograma con su típica imagen, vestida de negro, con el mismo gesto con el que aparece entre Dorothy, Glinda y los munchkins. Me doy cuenta de que voy a descubrir algo apasionante. Porque ese vídeo es en realidad un documental que demuestra que La Bruja del Este sí aparece en la película de 1939, sólo que en un segundo plano, aunque nunca nadie ha reparado en ella. Haciendo un zoom a la zona del puente de Munchkinland, el documental ha descubierto que mientras se desarrolla el diálogo de Dorothy con Glinda, de fondo aparecen los chapines de rubíes calzados por La Malvada Bruja del Este, vestida de negro y con la cara verde como su hermana. Pero con los labios pintados de rojo. Entonces recuerdo que Gregory McGuire escribe en Wicked que la casa de Dorothy aterrizó "en un estrado preparado para recibir a unos dignatarios" y compruebo que las hermanas están dirigiéndose a una audiencia. Al fijarme bien, me doy cuenta de que las dos están interpretadas por Margaret Hamilton. Es como si la Bruja estuviera mirándose en un espejo y su reflejo se moviera exactamente igual que ella pero el aspecto fuera un poco diferente. Luego empiezo a verlas más viejas y pienso que se parecen bastante a María Isbert.
___________
Mi hermana nos lleva a mi madre y a mí a una especie de campamento de Francés, donde están muchos de sus amigos. Las literas allí son de muchísimos pisos y como cuando llegamos está oscuro, no es fácil aprenderse la manera de volver a la cama. Eso me agobia sobremanera. Pero al final aprendo. Veo que mi hermana se ha dibujado un mapa con la ruta que están haciendo unos amigos que se han ido de viaje. La manera de ir y volver a la litera se soluciona gracias a Arturo e Indhira de GH, al cumpleaños de mi hermana o a tener un diccionario de Francés. No lo sé muy bien.
___________
El artista performer R.C. me (nos) recrimina que si somos tan amigos, cómo es posible que no le ayudemos a recoger los bártulos de uno de sus espectáculos, a los que hemos acudido como público. Viendo la ausencia de colaboración, dice que se cuestiona nuestra amistad. Pero me doy cuenta de que él se va a ir de fiesta, o ya lo está, con J.D. y que para demostrarle cuánto valoro nuestros lazos tendré que esperar toda la noche a que termine de divertirse y después ayudarle a cargar con el atrezzo. Estoy muy cansada y siento una mezcla de culpabilidad con indignación por algo que considero injusto.
___________
A., profesora del Colegio que murió hace unos años, me está preguntando por una pieza audiovisual en la que aparece T., su hija y compañera de clase durante mi infancia. Me transmite lo orgullosa que se siente de ella, de lo guapa que se ha puesto y de lo bien que está haciendo las cosas por fin. Me doy cuenta de que hablar con la gente que ha muerto es de lo más sencillo. Que si hace falta, simplemente aparecen y me dejan un mensaje, que yo transmitiré a quien me pidan.
___________
Camino con mi amigo J.M. por un lugar bastante apocalíptico y llegamos a una casucha en la que nos recibe el protagonista de Lost, cubierto solamente con una toalla. Los dos nos sorprendemos mucho y me doy cuenta de que J.M. no puede ni hablar; es tan fan de la serie que ha perdido la voz. Así que le cuento a Fox que estoy un poco harta de las continuas referencias frikis de mi amigo a la serie, porque aunque no me gusta en absoluto, a él le da igual y no deja de comentármela. El actor nos mira con recelo, aunque al comprobar que no somos los típicos pesados, nos saluda cordialmente. Minutos después vuelve a su guarida. Proseguimos la marcha por esa ciudad de tonos rojizos y de pronto veo a J.M. volver corriendo a la casa de Fox. Es ahora mi amigo quien viste una toalla como única indumentaria. Fox, que teme una violación, huye despavorido escondiéndose en su casa. Yo sé que J. es inofensivo pero entiendo la reacción del actor.
___________
Mi tía Manoli enfadada con alguien en el corral del pueblo porque ha echado un veneno para serpientes que lo único que consigue es atraerlas hacia los humanos. Así que toda la familia subida en sillas, bancos y piedras. Serpientes de todos los tamaños y colores acercándose a nuestros pies.
___________
Estamos celebrando algo en casa rodeados de mucha gente, algo importante para mi madre. Me digo que es momento de ir a por las flores. Sé que las he guardado en casa de mi amiga MJ. Es un ramo bonito, cargado y bien envuelto. Así que voy a su casa, mi amiga vive justo en el piso de abajo. Cuando veo las flores, me doy cuenta de que son sólo dos, de color naranja y morado. Aunque al lado hay otra. Ella me dice que ya las ha plantado en una maceta y han echado raíz. Que no es buena idea que me las lleve. Me extraña que hayan arraigado tanto en tan poco tiempo, pero no me atrevo a decirle que son para mi madre, que las he comprado yo.
____________
Ana Arias (Paquita en Cuéntame) está casada con su padre en la serie, El Matamulas, un hombre mucho mayor que ella. Y le pone los cuernos con el hijo de él, que no es hijo de ella. Y le nacen tres hijos que delatan el parecido físico con su verdadero padre, que es bastante más atractivo que el Matamulas. Creo que Paquita soy yo.
____________
Me empeño en ir a cenar al Hotel Real con mis tíos y les convenzo. Vamos allí, el lugar es muy blanco, como de otra época. Una especie de avenida blanca con bancos blancos a los dos lados decorados aparatosamente. Allí estamos cenando con varios familiares y de repente me doy cuenta de que en una mesa próxima están los Reyes con su hijo Felipe. Nadie les molesta, parece que están pasando desapercibidos. Por algún motivo tengo que levantarme y pasar a su lado y aprovechando la circunstancia, intento acercarme para oír su conversacion, que parece animada. Están más jóvenes, parecen relajados, personas anónimas. Consigo acercarme y cuando creo que voy a poder hacerlo aún más, me doy cuenta de que surge una pantalla negra, virtual, que les tapa y me impide verlos de cerca. Intento ir por el otro lado, y surge otra pantalla. Funciona de tal manera que si corriera muy rápido a su alrededor se formaría un cuadrado negro en torno a ellos. De pronto la pared negra me bloquea el paso hacia ningún sitio a causa de los últimos movimientos que he hecho. Me doy cuenta de que estoy atrapada, pero finalmente consigo escapar por una pequeña rendija pegada a la pared.
____________
Estamos en el pueblo y estoy buscando a Rodri, que como siempre, se hace desear y no aparece. Le pregunto a Leticia continuamente dónde está y ella aparenta tener paciencia pero está harta de que la pregunte. Por fin llega su hermano. El motivo por el que yo le buscaba tan intensamente era porque quería pedirle su opinión sobre unas fotos en papel que había hecho y de las que estaba bastante orgullosa. Eran pequeñas, más de lo normal, como si fueran pruebas y todavía tuviera que seleccionarlas para elegir cuáles revelar a mayor tamaño. Rodri dijo que le gustaban, pero me quedaba la duda de que lo dijera de verdad. Sólo recuerdo una, vertical, en la que se veía un prado de un verde intenso, con hierba alta y suave y un cojín en la esquina derecha inferior. El cojín era blanco y estaba colocado de forma que parecía un corazón.
                                                                     ____________
En una clase o reunión, una profesora o actriz, alguien a quien admiraba en definitiva, me preguntaba algo y yo contestaba que porque "vivir duele, porque es un sinsentido al final del que se encuentra la muerte", así que cómo no vamos a chocar unos con otros y hacernos daño, si tenemos que soportar todo ese dolor.
____________
Al despertarme descubría que se me habían caído tres trozos de tres dedos de una de las manos. Pero no había sangre ni dolor. Sin asustarme, pensaba que ya los encontraría. Y sin prisa, después de desayunar, buscaba y encontraba los trozos de dedos que me faltaban. Al fijarme bien sí que había un poquito de sangre en el índice.
____________
Presencio cómo Jimmy Hendrix y una mujer, en una suerte de vídeo performance, que no sé si estoy viendo o viviendo in situ, deciden cortarse con una sierra todas las extremidades porque les da igual ya que están absolutamente drogados y quieren demostrar lo poco que les importa su vida. Yo quiero evitarlo pero no hago nada y pienso que será difícil vivir sólo con la cabeza.
(Tras dos horas despierta consigo volver a dormir y continúo con lo que podría ser la segunda parte del horror)
Virginia, de OT, es sólo una cabeza. Está rodeada de gente y no puedo prestar mucha atención porque me tengo que ocupar de otra cosa. Cuando me giro finalmente para mirarla, me doy cuenta muy cabreada de que es demasiado tarde, porque su cabeza está ya en el suelo al lado de restos de cianuro y una pajita.
____________
Chelo nos presenta por fin a sus dos hijos negros, niño y niña. Al conocernos, la niña se pone muy contenta porque piensa que podrá usar mi habitación siempre que pueda.
____________
Mis padres viajan a Alemania dejándonos a mi hermana y a mí solas en casa. Una vez se han ido, apenas comemos de la comida que nos han dejado. Veo a mi hermana tomar puré de verduras un rato antes que yo.
____________
No tengo ni puñetera idea de por qué mi hermana iba a tener que dar clases particulares de recuperación en casa de Juani, nuestra profesora de Lengua de 8º. El caso es que está en su casa, llena de motivos florales: en el papel de las paredes, hay jarrones con flores, etc. Como si fuera la casa de una viejecilla de cuento, aunque Juani está igual que cuando me daba clase... Hay mas niñas allí. Por algún motivo voy tambien y me emociono recordando la asignatura que daba con ella, que me gustó mucho... Voy a casa a por trabajos de ese año que guardo y de los que estaba orgullosa en su día, para tratar de refrescarle la memoria porque me duele que no me recuerde...
____________
Huyo por unas empinadas escaleras de caracol de mi peor enemigo (no sé si hombre o mujer) en una casa llena de gente con la que estoy conviviendo. He tenido mis más y mis menos con Arturo, que lo dejó conmigo porque yo era una picaflor y con Marcelo, de quien pienso que he sido su primera "Laura". Llevo en la mano un brick de leche y cuando ese intensamente odiado ser va a alcanzarme, se lo lanzo con fuerza a la cara, consiguiendo que su cabeza adopte la forma del envase.
____________
Llega DGM a Santander. Y siento que tengo algo pendiente con él y que él ahora tiene interés en mí. La cosa es que tengo un bebé y tenemos que repartir el tiempo del/a niñ@ entre los dos. Es angustioso porque ninguno parece estar dispuesto ni contar con el espacio o el tiempo necesario para ello.
____________
Decido dejar mi bolso en la plaza Porticada. Como al día siguiente tendré que volver a pasar por allí para ir a trabajar, considero una tontería llevármelo a casa y volverlo a traer. Pero al poco de irme, me doy cuenta de que me pueden robar algo y vuelvo. Veo que hay varias personas manipulándolo. Me acerco, les digo que es mío y que lo dejen. Lo cojo y miro dentro, comprobando que falta dinero y la tarjeta de débito. Me doy cuenta de que entre la gente que estaba rebuscando en él se encuentra Carmen Lomana, a quien grito, insulto y recrimino cómo puede ser tan miserable como para coger cosas de un bolso abandonado teniendo la cantidad de dinero que tiene.
____________
En Guevara, voy a prepararle un bocadillo a DGG al estilo de los sandwich que suelo comer yo: de pavo, queso y mostaza. Pero me dice que no quiere mostaza. Yo le explico que así están más ricos, que si sólo se lo hago con pavo y queso va a resultar soso. Él, ni corto ni perezoso, coge un bote de pepinillos que hay en la cocina y que reservo para una ensalada y lo añade al bocadillo. Me dice que así quedará mejor y que con eso ya es suficiente. Más tarde veo jamón serrano en el frigorífico, pero ya no hace falta y tampoco hubiera querido compartirlo con él.
____________
Me miro en el espejo para contemplar un tatuaje diagonal y bastante ancho en el pecho que continúa en la espalda. Ondas de colores y mariposas, con los bordes negros. Parece pintado a juzgar por el poco daño que me han hecho, claro que los colores no son nada intensos.
____________
Vuelvo ¿de la oficina? por el Ayuntamiento tras haber hablado allí con LAE. En el paso de cebra que une la plaza con la calle San Francisco me cruzo con MOL, pero tengo ganas de irme a casa, así que deseo que no me proponga irme con él. Aún así, me descoloca/duele que me diga que va a mirar ropa en una tienda y no quiere que le acompañe.
____________
Cinco chicos vestidos de sport roban en la casa de Guevara. Me preocupa mucho mi habitación, que es como la de ahora pero en la ubicación de antes. Uno de ellos entra en ella y me pone muy nerviosa que lo haga, más porque la mire que por lo que pueda robar. El ladrón sale riéndose y criticando lo femenina y cursi que es la habitación, lo que me da tanta vergüenza como si yo fuera un chico y ese comentario el peor que alguien me puede hacer. Creo que mi hermana es pequeña y mis padres no están. Yo entro y salgo de la casa a pesar del riesgo que entraña la presencia de los intrusos. Una de las veces entro con un bocadillo, motivo para ser ridiculizada por uno de ellos también, con los argumentos de que gastarse dinero en algo que se puede preparar en casa es estúpido.
No sé si antes o después de la llegada de mis padres, yo no paro de gritar e insultar continuamente y con inmensa rabia a los delincuentes. Aunque me consta que no me pueden  hacer daño, no sé por qué, no intento detenerlos, sino que solamente les increpo. Mi mayor temor de pronto es que me roben la torre del ordenador. Pienso que podría soportar que me lo quiten todo excepto eso, porque los recuerdos que conservo ahí son irrecuperables. Lo termina haciendo uno descaradamente ante mi impasibilidad.
Mi madre, mi hermana y yo huímos haciendo equilibrios sobre las tuberías de una especie de garaje muy alto por donde ellos pasan también.
____________
Soy invitada a la ceremonia (no al banquete) de la boda de DADA y a otra serie de eventos importantes a la vez. La boda se celebra en un lugar donde se ofician ceremonias como en Las Vegas, rápidamente y unas detrás de otras. Cuando llego allí me doy cuenta de eso y me siento, porque aunque no conozco a nadie, pienso que nunca he visto a sus familias e imagino que ya llegarán los novi@s cuando les toque su turno. No estoy segura de que comenzara a las 13.30 (no me he fijado bien en la hora en la invitación y además me la he dejado en casa), así que empiezo a dudar de que sea la hora correcta. Me preocupa que DADA se moleste, así que le llamo urgentemente para explicárselo.
____________
Duermo en la misma cama que AR, TD y otras personas. A AR y a mí, la proximidad física nos enciende. Tras los primeros acercamientos bajo las sábanas, le propongo ir a un sitio más privado. Así que vamos al baño, primero uno y después el otro, sin mucho disimulo.
En el baño, los dos de pie, uno frente al otro, nos miramos fijamente. El miedo se apodera de mí al pensar en todas las mujeres con las que habrá estado semejante semental. Él me encanta y soy consciente de que yo le gusto (o apetezco) mucho. Y me tranquiliza la idea de que seré algo diferente de sus conquistas habituales. Aún así, sé que para destacar y ofrecerle algo nuevo, tendré que esforzarme.
Así que decido besar y lamer sus pies. Me agacho y primero beso sus dedos fijándome en el vello que tienen. Luego los como uno por uno. Sigo besándolos mientras subo por los pies provocándole bastante placer a juzgar por su gesto. Me pongo de pie y me fijo en su pezón izquierdo. Me da la sensación de que está deformado y pienso en que habrá sido mordido por muchísimas bocas femeninas.
No estoy segura de si nos besamos o si llegamos a más ni de si mi sensación final fue de que le gusté o le resulté sosa.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Qué tiene Gene Kelly que me vuelve loca

Este atractivo señor, al que tardé en apreciar mucho más que al bastante menos atractivo Astaire, cuenta en su haber con los méritos de haber sacado el baile cinematográfico a la calle, haber hecho predominar localizaciones poco favorecidas socialmente en las películas musicales, asentar la idea de que los números sonoros deben ir acoplados a la historia narrada y ante todo dejar una batería de películas a las que recurrir cuando se anda escaso de optimismo.

http://laudrey.wordpress.com/2008/04/23/the-wicked-musicals/