domingo, 6 de diciembre de 2009

La metamorfosis de Narciso

La metamorfosis de Narciso (Salvador Dalí, 1937) es una pintura intrigante, que siempre me ha parecido que esconde algo. Me fascinan en general los cuadros del artista que contienen imágenes dobles, y en este caso, Dalí ofrece no una imagen doble, sino dos. Dos figuras “iguales” pero “diferentes”, que remiten la una a la otra, que aunque tienen una clara identidad formal individual, a la vez actúan como “reflejos” recíproca e inevitablemente. Están ubicadas de una manera que las hace fácilmente homologables y provoca una continua búsqueda de la una en la otra.

Gracias a su título deducimos que el cuadro hace referencia al mito clásico de Narciso y Eco, pero lo hace de una manera muy diferente a la de otras pinturas que hablan del mismo tema. La mayoría de cuadros que ilustran la historia no parecen buscar la interpretación o la visión personal del pintor sobre la historia que narran, solamente darlo a conocer, difundirlo.

Dalí equipara la forma del protagonista con otra muy concreta y además añade multitud de detalles, de figuras, de elementos… que no aparecen en el mito según es narrado tradicionalmente, unos habituales en sus pinturas y otros no tanto, pero significativos en cualquier caso y que hacen preguntarse al observador por qué están ubicados de esa manera y en ese lugar.



ANÁLISIS SEMIÓTICO DEL CUADRO



NIVEL FIGURATIVO

Para estudiar la imagen, he comenzado definiendo su mundo posible. Al observarla con cuidado, éste parece conformado por: la figura mitológica de Narciso, su reflejo en el agua, un lago, una mano (gigante) petrificada, hormigas, huevo, flor, rocas, suelo ajedrezado, llanura roja, pueblo, camino, escultura humana, perro comiendo carne, conjunto de personajes desnudos, nubes, montañas.

Algunos de los elementos enumerados se corresponden con el mundo real y otros no son posibles en él. Por ejemplo, el huevo del que surge la flor del Narciso no pertenece al mundo tal y como lo percibimos sensiblemente (los huevos que nosotros conocemos son origen de seres animales, no vegetales), aunque aquí funciona como una semilla más que como un huevo propiamente dicho.

Por otra parte, algunos de los componentes del mundo posible son habituales en la imaginería de la pintura dalininana, como las hormigas, -que encontramos sin ir más lejos en La persistencia de la memoria- y que sobre la mano recuerdan a una escena de Un perro andaluz (película ideada por él y Buñuel), el perro o los personajes desnudos ubicados al fondo.

Considero especialmente importante señalar qué elementos de los que pintó Dalí “forman parte” del mito clásico y cuales no, es decir, cuales elegiríamos naturalmente para explicar la historia de Narciso y cuales no tienen, en principio, nada que ver. Quizá así es más fácil encontrar las claves de interpretación del cuadro, una vez eliminada la capa más “superficial”, la que habla de Narciso en cuanto personaje mitológico. Como figuras “externas” al mito e introducidas aquí por Dalí destacan el huevo, la mano de piedra, los personajes desnudos del fondo y el perro.

Lo que más llama la atención de la pintura es la pareja de formas que se encuentran en primer término: la ilustración del mito de Narciso a la izquierda y una mano petrificada que sostiene un huevo del que nace una flor a la derecha (referencia a la flor en que se convierte Narciso según el mito clásico). Ambas figuras son fácilmente homologables a causa de su relación formal, aunque la humana sólo se “convierte” en la mano empleando parte de su reflejo en el lago. Entre ellas se produce un isomorfismo, según lo define Omar Calabrese, es decir, una “identidad formal de estructuras pertenecientes a planos o niveles distintos, perceptible por una homologación entre las redes de relaciones que lo forman”[2]. La pregunta que no puedo evitar hacerme llegado este punto es por qué es precisamente una mano la figura equiparada con Narciso.

Hay cosas que unen y otras que separan a Narciso y la mano. Y es que vemos dobles que en realidad no lo son. Vemos un reflejo donde hay duplicación no exacta. Son figuras autónomas, no están colocadas simétricamente, una no refleja a la otra. Más bien una se metamorfosea en la otra.

Narciso se transforma en mano->huevo->flor a los ojos del observador (la metamorfosis se produce) de dos maneras:
- a través de sus semejanzas formales y también
- a través de un recorrido de la mirada: si dejamos la vista fija durante un tiempo, la figura de Narciso se confunde con el fondo rocoso, que lo configura como una superficie pétrea, al igual que la mano de piedra. La mano sostiene un huevo (semilla), de donde nace una nueva flor, un nuevo Narciso.

Hace falta un cierto saber en el observador (del mito de Narciso) para que interprete la imagen de esa manera y realice el recorrido visual así.

Los actores del cuadro (una vez conocida la historia) son Narciso y Némesis. Los personajes más alejados son sólo ecos de Narciso y lo que éste representa. El grupo de personas desnudas habla de la incapacidad de amar a los demás (mediante lo que se podría interpretar como una escena de seducción, rechazo y desengaño), y la “escultura” humana es un eco de Narciso magnificándose a sí mismo sobre un pedestal.

Narciso está presente y Némesis ausente del mundo posible del cuadro, pero se intuye su presencia ya que observamos el efecto de su acción, del castigo que impone a Narciso. Némesis es un sujeto agente y Narciso un sujeto de estado, al menos en la primera fase de esta “narración”. Por ella se desencadena el amor de Narciso hacia sí mismo y él sufre/recibe ese amor.

A pesar de ello, en una “segunda fase” de la “narración”, la muerte de Narciso por su transformación en flor podría ser considerada efecto de su mismo deseo. Así que quizá él sea aquí a la vez sujeto de estado y sujeto agente.

A la vez que sujeto, Narciso es antisujeto, porque es él mismo quien no le permite poseerse a sí mismo.

Espacio

La colocación de las dos figuras principales divide la pintura en dos mitades que separan horizontalmente el cuadro y a la vez encontramos dos planos diferentes, según la distancia de lo representado respecto del observador, según la profundidad.

Las dos mitades “precedentes”, por llamarlas de alguna manera, tienen dimensiones y proporciones similares pero también varias diferencias.

Parte izquierda:
- Predominan los colores cálidos (amarillo, naranja, rojo, marrón)
- La figura principal es amarilla, color que nos remite al sol, al día, a la vida
- Los contornos son difusos
- Narciso está extasiado ante la contemplación de su propio reflejo, de su amor (aunque abatido porque no puede poseerse)

Parte derecha:
- Predominan los colores fríos (blanco, gris, azul, verde) aunque hay una presencia significativa de rojo (que transmite las ideas de fuego, de infierno)
- La figura principal es blanca-gris (remitiéndonos a la luna, la noche, muerte, sueño)
- Los contornos están acabados, tiene más detallismo
- Una mano petrificada está llena de hormigas (símbolo de muerte) y sostiene el huevo del que nace la flor

La parte izquierda, que nos remite al día, se refiere a un estado de la consciencia (diferente al de la noche): el estado de la vigilia, que a su vez nos remite a un tipo de pensamiento racional. Al contrario, la parte derecha nos remite al estado de sueño, este a su vez al pensamiento inconsciente. Así, la parte derecha es más onírica, más ilógica, más simbólica

Los planos posteriores, separados entre sí por una carretera rupestre, que fácilmente podría simbolizar el camino hacia el narcisismo (que luego veremos que es un camino hacia la perdición), son también oponibles:

Plano del fondo a la izquierda:
- Conjunto de figuras humanas desnudas que no interactúan entre sí, son independientes, no como en muchos cuadros de Dalí donde están en posturas eróticas. Quizá se refiera aquí a la incapacidad de amar a los demás.

Plano del fondo a la derecha:
- Suelo ajedrezado, que simbólicamente representa los opuestos: bien y mal, luz y oscuridad, vida y muerte… haciendo eco quizá a las oposiciones que se establecen entre las dos figuras grandes del cuadro y que nos remite por otra parte a la inteligencia.
- Ese suelo sostiene a una figura humana desnuda a la manera de una escultura clásica (que nos habla de la importancia de la perfección física) subida a una peana. Esta figura nos remite a Narciso y su idolatría hacia sí mismo.
- El perro de la esquina inferior derecha parece estar comiendo una mano humana, en referencia directa a la mano petrificada que sostiene el huevo. Se encuentra en el primer plano, pero su pequeño tamaño (especialmente comparado con la mano a la que se encuentra adyacente) me hace incluirlo aquí.
- En el horizonte, sobresaliendo de los perfiles de las montañas, se encuentra la misma punta de los dedos que sostiene el huevo del que en el primer término sale una flor. El espacio está representado en la mitad derecha como una cadena de ecos sucesivos, ya que podríamos suponer que el paisaje del cuadro se repite hasta el infinito, una y otra vez, tras las montañas


Tiempo

La pintura muestra su movilidad en el acto de segmentación, ya que puede asignar duraciones muy diferentes a los “instantes escogidos” como medida del tiempo de la acción. Para representar el paso del tiempo representado es necesario bloquear el tiempo de la representación.

El cuadro elige dos momentos concretos del mito para representarlos, en concreto muestra a Narciso en un gesto de desesperación por no poder poseerse a sí mismo, el objeto de su amor. Y a la vez y contigua a él, se encuentra otra representación del mismo Narciso tras su transformación en flor o muerte. El cuadro no elige un momento pregnante, sino dos diferentes, gracias a los que el mito queda explicado. Se describe una metamorfosis, que por lógica discurriría durante un periodo de tiempo más o menos dilatado pero que aquí, por estar representado dentro del mismo marco de imagen, podemos apreciar de una sola vez.



NIVEL NARRATIVO

Descripción del mito de Eco y Narciso, narrado por Pausanias y más tarde por Ovido en una versión más compleja:

“Narciso, hijo del río Céfiso y la bella Liríope, era tan hermoso que desde el momento de nacer fue amado por todas las ninfas. Su madre acudió al adivino Tiresias para que le pronosticara si su hijo viviría muchos años. La respuesta fue:
- Tu hijo vivirá muchos años si no se ve a sí mismo.
Creció Narciso, con tales gracias que las mujeres le perseguían para amarle, pero él las rechazaba a todas. Un día que Narciso paseaba por el bosque le sorprendió la ninfa Eco que había sido castigada por la diosa Hera, esposa de Zeus, a que jamás podría hablar por completo; su boca sólo podría pronunciar las últimas sílabas de aquello que escuchara.
Eco se enamoró de Narciso nada más verlo y le fue siguiendo sin que él se diera cuenta. Cuando se decidió a acercarse las palabras se negaron a salir de su boca y se ocultó detrás de un árbol seco.
Entretanto Narciso hablaba con las flores del bosque:
- Hermosa flor, flor olorosa...
- Rosa, -repitió Eco-.
Narciso escuchó la voz de Eco y gritó:
- ¿Hay alguien por aquí?
- Aquí, aquí, -respondió la ninfa-.
Narciso, al oír a Eco, contestó:
- ¿Quién se oculta cerca de ese árbol seco?
Y la bella ninfa salió de entre los árboles con los brazos abiertos diciendo:
- Eco, Eco.
Cuando se encuentran, Eco abraza a Narciso, pero éste la rechaza y le dice:
- No pensarás que yo te amo...
- ¡Yo te amo!, ¡yo te amo!, -le contesta Eco-.
Entonces gritó Narciso:
- No puedo amarte.
- Puedo amarte, -repetía con pasión Eco-.
Narciso huye entre los árboles diciendo:
- No me sigas, ¡adiós!
- Adiós, adiós, -contesta Eco-.
La menospreciada Eco se refugia en el espesor del bosque. Consumida por su terrible pasión, delira, se enfurece y piensa: «Ojalá cuando él ame como yo le amo, se desespere como me desespero yo».
Némesis, diosa de la venganza, escuchó su ruego. En un tranquilo valle había una laguna, de aguas claras, que jamás había sido enturbiada, ni por el cieno, ni por los hocicos de los ganados. A esa laguna llegó Narciso y, cuando se tumbó en la hierba para beber, Cupido le clavó, por la espalda, su flecha del amor,... lo primero que vio Narciso fue su propia imagen, reflejada en las limpias aguas y creyó que aquel rostro hermosísimo que contemplaba era el de un ser real, ajeno a sí mismo. Se enamoró de aquellos ojos que relucían como luceros, de aquellas mejillas imberbes, de aquel cuello esbelto, de aquellos cabellos negros. Se había enamorado de... él mismo y ya no le importó nada más que su imagen. Permaneció largo tiempo contemplándose en el estanque y poco a poco fue tomando los frescos colores de esas manzanas, coloradas por un lado, blanquecinas y doradas por otro, transformándose lentamente en una flor hermosísima que al borde de las aguas seguía contemplándose en el espejo del lago.
En el mismo instante que Narciso se transformó en flor, Eco se desmoronó en la hierba, muerta de amor. El cuerpo de Eco nunca se pudo encontrar pero por montes y valles, en todas las partes del mundo, aún responde a las últimas sílabas de las voces humanas.” [3]


S - Narciso “tranquilo”
T1 - Castigo de Némesis
S1 - Narciso enamorado de sí mismo
T2 - Metamorfosis de Narciso
S2 - Narciso muerto (transformado en flor)

El cuadro muestra dos estados y hace presuponer uno anterior a ambos.

El primer estado sería uno que no aparece de manera obvia en el cuadro. Entendemos, al repasar los hechos del mito, un estado en el que Narciso es deseado por todas las ninfas pero él no se enamora de ninguna. Narciso es, por tanto, feliz, o al menos está tranquilo: no sufre a causa de ningún deseo insatisfecho.

Ese primer estado (S) sufriría una transformación (primera transformación, T1) a causa de la acción de Némesis, que castiga al protagonista por despechar a la ninfa Eco.

El castigo consiste en que Narciso se enamore de sí mismo, lo que supone una gran paradoja, puesto que lo que desea es algo que ya posee. Aunque no de la manera en que Narciso querría. Lo que a Narciso (Narciso sujeto) le PARECE alguien distinto a él, ES en realidad él mismo (Narciso objeto). Narciso no llega a llevar a cabo la acción de poseerse, porque no tiene la capacidad necesaria para hacerlo. QUIERE poseerse, pero NO SABE NI PUEDE.

El segundo estado (S1) nos presenta por tanto a Narciso enamorado de sí mismo e incapaz de poseerse. Su propia desesperación le mata, provoca su metamorfosis en flor (segunda transformación, T2)

El tercer estado (s2) es así Narciso transformado en esa “flor de la muerte” que Dalí pinta blanca y naciendo de un huevo.

Podrían diferenciarse entonces dos programas narrativos. Uno de base, el de la muerte de Narciso, para el que es necesaria la condena a su “autoenamoramiento”. Si Narciso no se enamora de sí mismo, no se transforma en flor.



NIVEL TEMÁTICO

El cuadro habla del narcisismo. Pienso que Dalí se vale del mito para tratar el tema del amor hacia uno mismo extrapolándolo a la vida.

En un primer plano encontramos el mito de Narciso, pero a Dalí no le basta usar la figura del efebo y la flor en que se convierte, sino que introduce unas fases intermedias en la metamorfosis: la mano y el huevo. Le encuentro explicación a esta elección por medio de dos lecturas posibles, no contradictorias entre sí.

La primera y ya explicada, indica que la mano con hormigas es un símbolo de podredumbre y putrefacción, de muerte. Y Narciso muere cuando se convierte en flor. Muere por ser incapaz de amar a nadie más que a sí mismo. El huevo nos remite a una nueva vida, al nacimiento, a la “resurrección”. Porque Narciso no desaparece, se transforma en flor. Paradójicamente muere y renace a un tiempo mediante su metamorfosis.

Aún así, tratándose de un tema como es el narcisismo, dos símbolos como la mano y el huevo nos remiten inexorablemente a su parejo sexual, el onanismo. El autoerotismo es un poder que Dalí ya había mostrado en cuadros como El gran masturbador o El juego lúgubre, pero que aquí trata más complejamente, porque en el segundo plano del cuadro nos muestra el recorrido y las consecuencias de este “amor por un mismo”.

En la mitad izquierda y a lo lejos vemos el grupo de personas desnudas, ninguna de las cuales se encuentra unida con otra, todas son independientes entre sí, no se tocan, no se aman. La escena se corresponde en el primer plano con un Narciso extasiado ante la contemplación de su propia belleza. La egolatría, el amor por uno mismo, el narcisismo, la masturbación… son aquí unidos por Dalí a todas las referencias de consciencia (de luz, vida, calidez…), dejando así claro que lo que en el mito es efecto de un hechizo, en la vida diaria no depende de causas externas, sino de uno mismo, de la propia vanidad y egoísmo. Quien no consigue amarse más que a sí mismo lo hace de manera consciente.

En la mitad derecha se explican los efectos del narcisismo. Petrificación, muerte, soledad, castigo… son los tristes resultados a los que lo liga. Quien admira en exceso su belleza (estatua clásica) y su inteligencia (ajedrez) se convierte en una solitaria figura de piedra, en algo inerte, que si no había sido capaz de amar por propia voluntad, ahora no lo conseguirá aunque quiera. Esa vida (parte izquierda amarilla) que tenía por disfrutar se convierte ya en muerte y decadencia (parte derecha gris).

En el mito, Narciso se transforma en una flor “muerta”, que Dalí representa aquí por medio de la petrificación, de la piedra, de la imposibilidad de vida. Pero en la realidad, el castigo es mucho más duro. El mito quizá le sirve para poner en pie este discurso, pero lo que queda claro es que en la vida, el castigo del narcisismo no es la transformación en una flor. No podemos olvidarnos del perro que en el primer plano devora una mano humana. No creo que sea baladí el hecho de que sea precisamente una mano lo que el can ingiere.

La mano devorada es un claro eco de la mano de piedra, muerta, en proceso de putrefacción. Pero lo que creo que ese perro monstruoso nos viene a decir es que la condena del narcisismo es una condena eterna. Por algo es roja la llanura que media entre la estatua y la mano, por algo es roja la peana de la estatua y por algo el perro devora la mano ya ensangrentada (roja).

El rojo es un color que simboliza el calor, sí, pero también nos remite inevitablemente al infierno, el fuego, las llamas, el castigo final… El perro se convertiría aquí en una mezcla entre el Diablo y el Cancerbero, que anuncian un infierno o condena de la egolatría.

Por este motivo creo que La metamorfosis de Narciso condena el narcisismo a pesar de ser su autor un gran narcisista. Pienso que además, mediante la repetición de la figura de la mano en los montes trata de reflejar que existe un Narciso potencial [más (primer plano) o menos (al fondo, escondido en las montañas) patente] en todos los seres humanos.


[1] Soy consciente de que es ésta una observación excesivamente radical, porque un pintor interpreta desde el momento en que elige determinados colores, estilo, técnica… Me refiero no a la forma, sino al contenido, a los elementos figurativos puestos en juego en los cuadros para representar a Narciso.
[2] CALABRESE, Omar: Cómo se lee una obra de arte. Madrid. Cátedra, 1993.
[3] Narciso y Eco (http://www.elhuevodechocolate.com/mitos16.htm)

6 comentarios:

  1. Pregunta del millon...¿De donde has sacado que las hormigas sif¡gnifican muerte?...me he kedado un poco topicueto y asombrado a partes iwales...

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  2. http://www.3d-dali.com/Tour/evocation.htm

    Para Dalí, un enjambre oscuro de hormigas era símbolo de muerte y decadencia.



    Cuando no eran símbolos universales o más o menos reconocidos, necesité algún empuje externo (qué mejor que del autor) para acabar de encajar los puzzles del análisis. Intenté no meter ninguna burrada, pero fijo que alguna se coló.

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  3. pero, ¿el comentario entero es tuyo? jajaja... A mi en COU, me gustaba la imagen de la mujer a la que les salian cajones del cuerpo, todavia no le he encontrado un significado claro. Voy a buscar en Google...

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  4. Pues claro que es mío, Gorkis. Si meto un texto copiado, no lo firmo yo.

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  5. que buen cuadro lauranera!! me encanta, ya sabes que me gustan las cosas "raras" como a ti :p todo lo que son abstractos y imagenes raras me chiflan, y felicidades por tu largo comentario, como te lo curras!! :)

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  6. un excelente cometario y la verdad un excelente analisis. gracias... es este tipo de analisis completos lo que uno busca y mira... aveces salen... muchas gracias
    pura vida!

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