Este atractivo señor, al que tardé en apreciar mucho más que al bastante menos atractivo Astaire, cuenta en su haber con los méritos de haber sacado el baile cinematográfico a la calle, haber hecho predominar localizaciones poco favorecidas socialmente en las películas musicales, asentar la idea de que los números sonoros deben ir acoplados a la historia narrada y ante todo dejar una batería de películas a las que recurrir cuando se anda escaso de optimismo.http://laudrey.wordpress.com/2008/04/23/the-wicked-musicals/





