jueves, 20 de noviembre de 2008

Signo de cáncer

A tu signo lo representa el cangrejo de río y coincide con el comienzo del verano en el hemisferio norte y del invierno en el sur. Cáncer es un signo de Agua, es decir, en el que predominan los sentimientos.

Tu tendencia a remontarte en el pasado y tu prodigiosa memoria te otorgan, con frecuencia, un espíritu coleccionista, incluso aficiones de anticuario o de historiador. Muchas veces tu aspecto exterior de dureza esconde una gran sensibilidad o ternura. Y posees una tenacidad comparable a la del cangrejo, que cuando atrapa una presa antes se deja romper una tenaza que la suelta. De hecho, Cáncer es correoso y puede llegar a tener una sólida moral.

Bastante tímido, en tus relaciones personales necesitas un trato delicado y cariñoso. Cuando recibes un trato cálido y protector, te creces y luchas, defendiendo tenazmente a tu familia. Pero también podemos encontrarnos -por distintos motivos- al Cáncer extremadamente sensible, encerrado en su caparazón o aislado entre cuatro paredes. En ocasiones, estas dos tendencias pueden alternarse en diferentes etapas de una misma vida.

De hecho, debido a la extraordinaria influencia lunar que reina sobre Cáncer, uno de tus principales problemas pueden ser los increíbles altibajos en cuanto a los estados de ánimo. Tu alterable humor te puede hacer pasar de la risa al llanto con la misma facilidad que el cambio a la inversa. Todo ello porque el subconsciente, que es lunar, es muy poderoso en este signo, lo que te da, con frecuencia, algo de subjetividad, de manera que sus nativos lo veréis todo según la sensación que os cause, no dependiendo precisamente de enfoques racionales u objetivos.

Cáncer absorbe todo cual esponja, actuando por reflejo o como un espejo en función del trato que reciba, lo mismo que la Luna refleja la luz que recibe del Sol. Aunque sueles ser práctico, tienes una considerable capacidad para la fantasía y la ensoñación.

En el amor necesitas, fundamentalmente, construir un nido, debido a tu sentimiento protector y familiar. Cuando estás entre personas conocidas o que sientes cercanas puedes comunicarte o hablar mucho, rompiendo así la timidez que sueles mostrar ante desconocidos.

En aquellos Cáncer que tienen una carta astral armónica podemos encontrar las siguientes virtudes: espíritu familiar y de hogar, tenacidad, capacidad de sacrificio, adaptabilidad y discreción.

En cambio, si el conjunto de la carta astral es inarmónico, éstos pueden ser algunos de sus principales defectos: hipersensibilidad, falta de disciplina o de orden, ensoñación, infantilismo e inestabilidad emocional.




Y ahora que dé la cara la listilla o el listillo que ha escrito esto, que ya le vale con la cámara oculta que tiene en mi vida.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Vivre sa vie


«Vivre sa vie» («Vivir su vida») (Jean-Luc Godard, 1964) cuenta un fragmento en la vida y la evolución de una joven que acaba ejerciendo la prostitución, de una forma natural, sin ningún dramatismo, simplemente impulsada por el estilo de vida impuesto en la sociedad del dinero. Su vida a partir de entonces se decide en la calle y en los cafés, en el lugar de trabajo o en habitaciones de hotel. Es un retrato en doce viñetas de una prostituta parisina enamorada del cine. El retrato de lo que un personaje es capaz de expresar, y la posibilidad de observar su vida a través de la mirada de un autor.



Mi primer contacto con la ‘nouvelle vague’, que vi en directo en el programa de Garci. Era tan diferente de todo lo que conocía y había visto y trastocó tanto mis expectativas como espectadora, que tras más de 10 años, sigue grabada en mi retina.

martes, 18 de noviembre de 2008

Leo


Por el entrañable Luke de ‘Growing pains’

Por el vulnerable Toby de ‘This boy's life’

Por el especial Arnie de ‘What's eating Gilbert Grape’

Por el barbilampiño Romeo que enamoró a Claire Danes

Por el apasionado Jack de ‘Titanic’

Por el doble papel de ‘The man in the iron mask’

Por la superficialidad de Brandon en ‘Celebrity’

Por el playero Richard de ‘The beach’

Por el aprendizaje de Billy en ‘The departed’



Y por todas sus interpretaciones que me faltan por descubrir. Porque es casi imposible que me defrauden.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Tiny

Multitud de veces he soñado que tengo un/a amigo/a o una mascota diminuta, casi microscópica, alguien a quien aprecio mucho a pesar de la diferencia de tamaño que existe entre ambos, y que dejaré de ver si cambia su ubicación habitual, si sale de la pequeña casita o tarro o receptáculo en el que se encuentra.

Y es entonces cuando el sueño se convierte en pesadilla, porque mi diminuto ser querido se escapa o se marcha o le sacan de su sitio y yo ya no lo puedo ver más y queda camuflado entre los dibujos de la alfombra o en cualquier otra parte de la casa o quien sabe si de la calle. Y puedo pisarlo en cualquier momento. Porque no escucho su voz, es demasiado pequeñito o quizá mudo. Pero mientras estuvo en su lugar, nos comunicábamos perfectamente. Pero lo pierdo, lo pierdo de vista y de corazón. Y siento una angustia muy grande.

Una sensación parecida me recorrió al enterarme de que XN ha vuelto a China y su teléfono ha dejado de estar operativo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Gracias a la subconsciencia

Viajando en tren o en metro por Santander o por Bilbao llegamos a un lugar (¿un vagón de metro? ¿una cafetería? ¿un centro comercial?) y me doy cuenta de que allí, en una mesa, firmando autógrafos, se encuentra Orson Welles. En ese momento recuerdo que había incluído ese evento en la agenda de la web. Pero se me había olvidado. Lo importante es que ahí está. Un joven Orson Welles en blanco y negro, vestido como aparece en El tercer hombre y sonriendo enigmáticamente.

Me da un vuelco el corazón pero me doy cuenta de que no llevo la cámara de fotos. Le pido a Manu que me acompañe a casa y nos dirigimos a por ella en una combinación de metros y trenes, como si la distancia fuera considerable y sin embargo, estamos de vuelta enseguida. Al llegar de nuevo al lugar, exclamo "¡pero si he ido a por la cámara y no la he traído!" y miro hacia abajo y veo que la tengo preparada para disparar y a la altura del pecho. Ni me inmuto por el despiste.

Me pongo al final de la cola de personas que esperan conseguir unas letras de Welles, pensando que este pobre hombre, tan mayor (aunque no lo aparente), ya estará harto de tanta firma, porque lleva allí unas 8 horas sin parar. Mientras me coloco al final de la cola, una voz en off, de la manera en la que lo expresaría el pensamiento de un personaje en una película, dice mientras se ve a la Cecilia Roth de Todo sobre mi madre, con el abrigo rojo, colocarse al final de la fila: "Esta mujer, siempre la última para todo". Roth desaparece y yo ya no estoy al final de la fila, sino sentada en un asiento del metro, de los colocados paralelamente a las puertas y ventanas, aburrida de tanto esperar.

De pronto aparece Orson Welles, cual revisor, ofreciendo su firma sobre un fotograma de El tercer hombre. Ahí es cuando me doy cuenta de que lo que yo creía una cola, era gente colocada en sus asientos y viajando sin inmutarse por la presencia del genio. Así que le miro para que entienda que a mí me interesa y se pare. Me firma la foto, que tiene un brillo especial, y después se dirige a hablar con Manu, al que unas tres personas separan de mí, y con el que se queda un buen rato, haciéndose incluso un hueco a su lado.

Cuando nos marchamos del metro, comentando el hito que acabamos de vivir, nos cruzamos en unas escaleras con el alcalde de Santander acompañado de algún otro del equipo municipal. Le saludo como si tal cosa y él no responde, pero me da igual. Acabo de conocer a Orson Welles en persona.

martes, 21 de octubre de 2008

La soledad de la orquídea


La segunda orquídea se quedó en la cajita que Renato le llevaba a la estación de tren como regalo de despedida, ya que la primera se había quedado flotando a su suerte en el Canal. Que aquella flor comprada a una anciana entrañable mientras escuchaban música en la terraza de un café no pudiera volver a sus manos debió dejarle claro lo que iba a pasar. Pero él parecía sorprendido. Todavía no sé si de verdad o ya había previsto la futilidad de todo aquel encanto.

En cualquier caso, Jane dejó Venecia, un poco más madura por la experiencia, un poco más triste por la pérdida. Y eso es lo que cuenta.

Foto: Katherine Hepburn en un fotograma de Locuras de verano (Summertime) (David Lean, 1955)

viernes, 10 de octubre de 2008

Y al que no le guste...

Me miran raro porque aunque llueva torrencialmente, si no llevo paraguas, no me paro. Sigo adelante empapándome la ropa, el pelo y los pies mientras la gente espera en los portales, bajo los techos, dentro de las cafeterías. Pero no se les ocurre que voy directa a casa y en cuanto llegue me quitaré la ropa mojada y me ducharé con agua caliente, ni que después de un día de trabajo lo último que necesito es que nada ni nadie me siga reteniendo donde no quiero estar, o que caminar por los jardines de Pereda con el cielo luminoso de las siete y media de la tarde, las gotas incesantes, el suelo limpio y reluciente y nadie a la vista es toda una delicia. O que igual son ellos los que se asustan por una tontería y no es que yo actúe como una aventada.

Lo mismo ni me están mirando. Igual es por el cansancio que provoca tanto sueño atrasado.

A Javi

Javi era mi claro favorito, de entre los Downs y no Downs. Dicen que era mi favorito porque yo también era su favorita, y seguro que es verdad.

El mimado y señorito Javi, al que había que separarle la comida, porque no tomaba lo mismo que el resto, que se quejaba (con razón) de que las monitoras no le trataban como se merecía, que no dejaba sus crucigramas ni de día ni de noche.

El lúcido y entrañable Javi. La persona que siempre tenía una palabra de cariño que dedicarme, que durante las duras jornadas de un trabajo que detestaba y una situación que detestaba aún más, me dedicaba amplias sonrisas desde su asiento, llenándome de alegría.

El Javi de las carcajadas interminables. Que esa noche cantó Bailar pegados en el karaoke y me la dedicó con una emoción tan limpia y sincera como sólo saben transmitirla quienes están necesitados de mucho más afecto y comprensión que el resto.

Dicen que se va a casar. Ojalá sea cierto, porque desde que le conocí, ese era su mayor deseo. Suerte, Javi.