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domingo, 7 de febrero de 2010

Los Cinco y yo

Hubo una época en la que los libros de Enid Blyton eran los que más me gustaban. Los podía leer una y otra vez sin cansarme.

Recuerdo cómo veía a los personajes de Los Cinco:

Julian - el mayor, guapo y rubio, responsable, valiente, inteligente, bueno, jefe y cuidador del resto y que para más inri, solía idear los planes.

Dick - su característica más significativa era... ¡que comía mucho! Moreno, un año menor que Julian. Era un poco el contrapunto de su hermano, desastre, desordenado, pero también buen chico.

Ana - la hermana pequeña de Julian y Dick. Femenina, hacendosa, coqueta y un poco infantil. Admiraba a su hermano Julian por encima de todo y siempre era la más miedosa y la más torpe. Eso sí, en la cocina, era la mejor.

George-Georgina - en las traducciones Jorge-Jorgina (¿?). La prima de los tres anteriores. Deseaba haber nacido chico, y por eso quería que la llamaran Jorge y llevaba el pelo corto. Al principio de la colección tenía una relación difícil con sus primos, pero después se hacían inseparables. Solía repeler todo lo que tuviera que ver con las mujeres, lo que la hacía opuesta a Ana. Tim era su perro.

Tim - el perro fiel, divertido y valiente que todos queremos tener. Su mayor defecto es que se tragaba de un bocado los helados. Sacaba a los chicos de más de un aprieto.
Recuerdo que leyendo los libros de esta colección aprendí la palabra "escudriñar", que la usaban muchísimo en la traducción, demasiado. Y que esos desayunos al estilo inglés siempre me daban muchísima hambre.
Como suele ocurrir, la autora tuvo una vida de lo más complicada y polémica, para contrastar con su universo literario...

De la misma autora, Los Siete Secretos y las historias de hadas y juguetes que cobran vida en las habitaciones de los niños.

jueves, 12 de febrero de 2009

The Breakfast Club

Hace unos años, llegué a casa sobre las dos de la madrugada después de una noche de fiesta con mis compañeras del Colegio.
Se me ocurrió encender la televisión y, justo en aquel instante, en La2, comenzaba esta película. Me interesó enseguida por ese aire teatral que tienen las historias donde lo más relevante son las relaciones entre diversos personajes muy diferentes entre sí obligados a convivir juntos durante cierto tiempo y también por la presencia de gran cantidad de actores habituales en comedias juveniles de hace un par de décadas.
Más tarde descubrí que en los 80 fue un gran éxito y que ahora es considerada un clásico. Pero para mí siempre será esa cinta apasionante, que visioné a deshoras y broche de una de tantas noches santanderinas. Y luego la inspiración para un capítulo de una de mis series favoritas, claro.